Wednesday, August 23, 2017
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El misterio de las fotografías perdidas de Robert Capa del desembarco de Normandia

Robert Capa Fotos Perdiadas

Los más románticos dicen que las fotografías de Robert Capa del Día-D hubieran sido su gran obra maestra. Los más dramáticos centran la historia en el jóven laboratorista que estropeó la emulsión, fue un tal Larry Burrows dicen… En este video de la serie “Behind the Picture” de la Revista TIME , John Morris, el que fuera el editor de las fotografias de Capa, nos explica sus vivencias durante ese día. Pero también nos habla livianamente sobre la censura que sufrían las fotografías de guerra. Esto último nos tendría que hacer reflexionar; Los rollos de  Capa se perdieron en el laboratorio, pero la película de otros nueve fotógrafos y cineastas acabó en el fondo del mar. El encargado de transportarla era un general del ejercito al cual le cayó el paquete mientras subía a bordo de un barco de transporte. Prácticamente no existen imágenes descriptivas de una de las más crudas batallas de la Segunda Guerra Mundial.

Traducción

Soy John Morris. Yo fui el editor de las fotografías de Robert Capa el Día-D, trabajaba como editor gráfico para la revista LIFE en Londres. Capa fue contratado como fotógrafo por LIFE. Había cubierto varias guerras antes de que le fuera asignado cubrir lo más grande, el Dia-D. Dia-D fue el 06 de junio de 1944. BBC emitió un boletín diciendo que las fuerzas aliadas habían desembarcado en algún lugar de Francia. Lo más importante era enviar los rollos de película después de ser disparados, así de sencillo, eso fue mucho antes de los días de tranmission instantánea. Esto significa que teníamos que tener los rollos de película sin revelar físicamente, tenían que volver cruzando el Canal de la Manga hacia Londres donde serian procesados y censurados.

Yo había estado esperando, todo el Martes y prácticamente todo el Miércoles, a que la película regresara de Normandía. La tensión era terrible. Finalmente sobre las 6 horas llegó un mensajero a la oficina de Dean Street con un paquete de Capa, y en ella había una nota que decía: John, las fotografías de acción estan todas en los cuatro rollos de 35 mm. Pedí a los técnicos del cuarto oscuro que me entregaran contactos lo más rápido posible, porque estábamos bajo la terrible presión de la hora límete de entrega. Unos minutos más tarde, un chico del cuarto oscuro entró corriendo a mi oficina y me dijo: John, las películas se han echado a perder. Estabas con tanta prisa que los puse en el armario de secado cerré las puertas, y la emulsión de la película se corrió. No me lo podía creer, fuimos corriendo al cuarto oscuro, levantó los rollos de uno en uno, y no había nada en los tres primeros, pero en el cuarto rollo habían 11 negativos que conservaban imágenes, les pedí hacer copias de todas.

Es interesante, y no caí en ello en ese momento, hay una imagen que destaca, es la imagen que muestra claramente la cabeza de un soldado estadounidense mientras se acerca a la costa. No me di cuenta hasta más tarde que para tomar esa foto, Capa tenía que desembarcar por delante de ese soldado y girarse, es memorable y muestra el coraje de Capa. Creo que esa foto destaca porque humaniza la invasión; hay un solo hombre que desembarca.

Mi hora límite de entrega para LIFE era las 9:00 del jueves por la mañana, cuando un mensajero se marcharía de Grosvenor Square con la película con destino a Prestwick en Escocia, y desde Prestwick a Newfoundland y de Newfoundland a Washington, y desde Washinton a Nueva York. Ese fue el circuito al que yo tenía que enfrentarme. Enviamos la película. No teníamos porque decirles que habíamos perdido la mayor parte del material. Me sentía culpable de haber estado al mando de la operación de la pérdida de la película. Solamente podía atribuirme el haber salvado las imágenes que sobrevivieron. Pero nos sentimos muy aliviados cuando, la noche del sábado o domingo por la mañana, recibimos un cable de Dan Longwell, el jefe de redacción de LIFE, que decía: enhorabuena, habéis hecho un gran trabajo, y otras cosas por el estilo. Fue un gran alivio saber que les gustó.

LIFE era el único testigo de referencia porque no había televisión. Era la revista que daba a la gente la idea de cómo era realmente lo que sucedía. La historia de Omaha Beach en su conjunto ha sido quizás la más memorable de toda mi vida, y lo dice alguien que ha tenido el privilegio de trabajar a través de muchas historias importantes del siglo XX.

 


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